La arquitectura está viviendo una transformación constante, y cada vez prestamos más atención a cómo mejorar el confort dentro de nuestras viviendas sin comprometer la eficiencia energética. En las zonas de costa, donde el clima es húmedo, cálido y cambiante, elegir un sistema de climatización adecuado es fundamental para evitar problemas de humedad y garantizar un ambiente agradable durante todo el año. Una de las dudas más comunes es si instalar suelo radiante en la costa es realmente una buena idea.

¿Es recomendable instalar suelo radiante en la costa?
El suelo radiante en la costa presenta varios inconvenientes que conviene conocer antes de instalarlo. En climas húmedos, la superficie del suelo suele mantenerse más fría que el amiente. Esto provoca condensaciones al entrar en contacto con la humedad del aire, generando charcos, sensación de humedad continua e incluso la aparición de hongos.
Por eso, aunque el suelo radiante funciona muy bien en interiores de clima seco o continental, no es el sistema más recomendable en viviendas situadas cerca del mar.
¿Cuál es la mejor alternativa?
Para climas costeros, la opción más eficientes es optar por un sistema de climatización mediante conductos de aire acondicionado, ya que evita condensaciones y permite un control uniforme de la temperatura.
Además, una solución muy recomendable es la climatización por conductos con fan-coil, especialmente útil en viviendas de uso regular o vacacional en zonas de costa. El sistema funciona mediante un intercambiador de frío o calor (serpentín) por donde circula agua caliente o fría procedente de una caldera o enfriadora remota. Un ventilador impulsa el aire, lo hace pasar por el serpentín y se produce la transferencia térmica. Después, el aire filtrado se distribuye por la estancia en forma de frío o calor según las necesidades.
Este sistema destaca por su eficiencia, rapidez de respuesta, fácil mantenimiento y su capacidad para evitar los problemas típicos del suelo radiante en la costa, como la humedad o la condensación.
